Bueno chics, mi entrada en Argelia no ha podido ser mejor. El primer día conocí a mis dos jefas en el aeropuerto, y también estaba el chófer, así que nos fuimos con el coche oficial dando vueltas por Argel. Por cierto, el tráfico aquí no es apto para cardiacos. básicamente tiene preferencia el que más huevos le eche (todavía no he visto ningún coche sin abollones)
Pues después de la vuelta en coche oficial me fui a casa de César (que me acoge estos días) y subí hasta su casa en un ascensor que yo cariñosamente llamo "ataúd expres" porque no creí que fuese a llegar vivo ni al segundo piso
Estuvimos andando un huevo así que cuando llegamos a casa lo único que quería era dormir, pero no!!! me puse traje y corbata y me fui a la casa del embajador que daba una fiesta. Sinceramente, no había estado nunca en una fiesta con generales condecorados, embajadores de todo el mundo, presidentes y primeros ministros, ... Así que yo lo estaba flipando. Allí conocí a montón de españoles simpatiquísimos, un francés megacachondo, un canadiense/búlgaro con el que te partes, una bellísima Argelina, etc. Así que cuando nos echaron (2 horas más tarde de cuando se acabó la fiesta) de casa del embajador, entre el cansancio, el sueño, las copas, la cerveza, el vino (nada que ver con cumbres de gredos eh?!) los idiomas, las presentaciones y el nudo de la corbata. No podía ni articular palabra, por lo que me monté en una furgoneta con un montón de españoles recién conocidos y nos fuimos de botellón a casa (peazo de casa, por cierto) de una española justo en frente de la casa de mi jefa.
Cuando nos acabamos el ron, el vodka y casi rompemos una tele decidimos irnos a casa y nos pasamos por el forro de los cojones los controles de policía (bendito pasaporte diplomático). saqué las sábanas de la maleta y dormí 4 horas o un poco menos.
Al día siguiente tenía que coger un autobús y seguir un mapa hecho a mano alzada por César tajao, que por cierto se me olvidó en casa, para llegar a la oficina. Pues el hijodeputa del autobusero me cerró las puertas en las narices y me tuve que buscar un taxi (aquí los taxis se pillan aunque ya haya alguien dentro) Después de decirle al taxista la calle, me dijo que no sabía dónde está (es lo normal aquí) y le dije que me dejara en la parada del autobús a ver si me acordaba del mapa que me dibujó César. Pues el tío después de timarme con la carrera, me dejó en una plaza que no era y, claro, me perdí y llamé 20 minutos después de cuando se supone que entro a mi oficina para ver si me ayudaban. Así que tuvo que venir el chófer a recogerme y llevarme de vuelta.
Empecé a intentar currar un poco, pero como estaba más perdido que un pulpo en un garaje, eso lo dejé para más adelante xDD
